No es que me sorprenda esta noticia de Eleconomista, porque muchos blogs estadounidenses vienen hablando sobre la importancia de la falsificación de los medicamentos. Es verdad que en Europa o en España, el líder indiscutible de estas falsificaciones, que principalemente provienen de China e India, es el Viagra de Pfizer, aunque también existen un importante volumen de falsificaciones de Levitra y Cialis, es más la Union Euoropea acaba de presentar un informe sobre falsificaciones, en el cual, se reconoce que las falsificaciones de medicamentos en Europa se han incrementado en un 51%.

Que haya gente capaz de comprar fármacos como Viagra por Internet sin tener ni idea de cual es su procedencia, ni de la calidad  de dicho fármaco, en cierto modo no me sorprende, porque al igual que hay gente de compra sus productos para adelgazar en reuniones caseras , hay otras muchas personas que muestran una actitud de indignación cuando no se les dispensa este tipo de fármacos si no viene con su receta médica perfectamente cumplimentada. No obstante, que no me sorprenda, no quiere decir que no considere dicha conducta como muy peligrosa, ya que estamos hablando de fármacos que no todo el mundo puede tomar debido a sus efectos secundarios, siendo su médico el encargado de evaluar su estado de salud y la necesidad de dicho fármaco.

Sin embargo, al hablar de falsificaciones de medicamentos en Estados Unidos, estamos hablando de un problema completamente diferente al de Europa, o al menos, al de España en particular. En nuestro país, la mayoría de personas tienen su Seguridad Social, por lo que el estado español estará pagando un 60% del medicamento en el peor de los casos, llegando hasta el 100% del gasto en personas pensionistas. Pero en Estados Unidos, el problema es muy diferente. No todo el mundo tiene un seguro médico que le cubra sus medicinas, por lo que en muchos casos los pacientes se ven obligados a pagar de su bolsillo sus propias medicinas, y es aquí donde las falsificaciones empiezan a tener su “oportunidad” de negocio. Has ido al médico,  te ha prescrito un medicamento que no eres capaz de pagar en Estados Unidos, sin embargo ese mismo fármaco en las farmacias canadienses es un 30% más barato…¿seguirías comprando ese fármaco en Estados Unidos?

El problema no está en las farmacias canadienses, que son plenamente fiables, si no en pensar que todas esas “farmacias” que se dicen “canadienses” lo sean.  Una persona no puede pensar, que las farmacias canadienses sean capaces de abastecer no sólo a sus clientes canadienses, si no a una parte importante del mercado americando, entre otras cosas porque el acceso a los medicamentos por parte de las farmacias está restringido por las propias compañías farmacéuticas, para evitar las importaciones/exportaciones paralelas. Hay muchos intereses económicos detrás de los medicamentos falsos, redes de falsificaciones… Pfizer estima que las ventas de Viagra falsos le cuestan un total de 2.000 millones de dólares anuales.

Disclaimer: muchas de estos medicamentos falsos se encuentran en falsas faramacias a las que uno puede acceder desde internet, sin embargo, no demonicemos a Internet, que  bien usada, es la herramienta más democrática que hemos tenido a nuestro alcance, simplemente tenemos que ser conscientes, que al igual que el mundo real, en Internet, hay gente que se intenta aprovechar de la buena gente y de la gente sin mucha experiencia. Pero esto no es nuevo, ¿ acaso no existen trileros? ¿acaso nadie ha oído hablar del timo de la estampita?

Ayer mismo hablaba de la diferencia existente entre la práctica de la medicina en Estados Unidos y en España, pero el mundo de la comunicación de productos farmacéuticos no está exento de unas diferencias todavía más importantes.

En España, la industria farmacéutica, no puede hacer publicidad de sus productos al cliente final, es decir, a los usuarios de sus productos. El marketing de los fármacos deber estar única y exclusivamente enfocado al personal sanitario. Alguno de vosotros, me dirá…¿y Pelé?. Para los que no se acuerden, en su momento Pfizer, fichó a Pelé para hablar de la disfunción eréctil, pero en ningún momento hablaba del producto que Pfizer tenía para la disfunción erectil. Pfizer hacía esa comunicación, para que sus posibles clientes, hablasen al médico con la mayor naturalidad posible…

Bajo mi punto de vista, que el ciudadano de a pie, no tenga  acceso a determinado tipo de información sobre sus medicamentos, me parece una utopía, ya que si esa información está disponible para otros usuarios en Estados Unidos, está disponible para tí, en tan sólo un par de clicks.

Un ejemplo claro, de lo absurdo que me parece que no se pueda hacer publicidad es el caso de Cialis. En España, Lilly ha hecho campañas sobre la disfunción erécti, pero no puede promocionar su producto Cialis, sin embargo, es Estados Unidos es posible, y aquí comienza el sinsentido. Por ejemplo, soy un fanático del golf, por lo que veo muchos torneos al año del Pgatour, una de las cuales está patrocinada por Cialis, por lo que pese a estar prohibida en España la publidad sobre fármacos éticos, yo me paso viendo publicidad de Cialis durante 3 horas de jueves a domingo..¿tiene sentido que se siga prohibiendo ese tipo de comunicación?

Toda esta reflexión, viene a cuento de este post que he leído hoy, sobre la baja adherencia de los pacientes y sus medicaciones en Estados Unidos, dónde sólo entre el 15-20% de los pacientes se toma su medicación correctamente y durante el tiempo necesario. Según el Jhon Mack, que cuenta su caso personal, podría estar causado, por el tipo de comunicación que han usado las compañías para diferenciarse de sus competidores.

Normalmente la comunicación habla de la menor incidencia que determinado efecto secundario ha tenido con un producto en lugar de la otra, lo que sin quererlo, acaba produciendo una sensación de inseguridad sobre el producto en en paciente. Jhon Mack utiliza el ejemplo de Celebrex, un antiiinflamatorio,  con ciertos efectos adversos, que ha basado una parte de su comunicación en intentar disminuir éstos con información claras sobre ello y la manera de reducirlos, lo que al final acaba generando una sensación de seguridad en los pacientes y una mayor adherencia a su tratamiento.

Disclaimer: Que diga que las compañías farmacéuticas puedan hacer comunicación directa sobre los clientes, es completamente independiente, de los requisitos necesarios para que dichos medicamentos puedan ser dispensados en las oficinas de farmacia.

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